El Lago del Rey


«Current mood: chill AF»

Los días avanzan muy despacio. Cosas que pasan.
El proyecto en el que trabajas merece cada vez menos tu esfuerzo. Necesitas desconectar, huir. Buscas refugio, como antaño, en la música.
Y, entonces, los cables se cruzan.

 

 

Miércoles 14 de agosto, un día cualquiera. O casi… Habiendo terminado el trabajo que tenía asignado, llevaba dos días buscando formas eficientes de no hacer nada. Un sinsentido, pero faltaban muchos días aún para la siguiente tanda de trabajo. En otras circunstancias hubiera echado un cable con más tareas, pero el aquelarre se había vuelto a reunir con periodicidad. Debilitado, habiéndose marchado ciertas personas; pero los ecos del Jardín aún resonaban muy vivos en el presente, seis años después.

Me aislé del entorno con música y me lancé de lleno a mi pasatiempo (semiproductivo) predilecto: bucear en los menús de funciones y herramientas del software buscando formas de “romper cosas”, reproducir situaciones hilarantes inesperadas o incluso encontrar “bichos” grandes.

Me puse a escuchar música del recomendadísimo MrSuicideSheep. Descubrir música nueva te distrae aún más, y quería algo de música ambiental/electrónica, sin gente cantando. Fue así como en una playlist aleatoria descubrí un tema que me gustó mucho: Flocon de Neige, del francés Worakls.

 

No tardé en buscar más temas suyos, que también me gustaron. En especial uno titulado Salzburg.
De canción en canción, pasó el día. Al llegar a casa, por mera curiosidad, investigué sobre Salzburgo. Sabía que estaba cerca de la frontera con Alemania, pero ¿cuán cerca era eso? Seis horas en tren. Aceptable. Y está junto a los Alpes orientales. ¡Interesante! Pero ¿qué hay en los Alpes?…

Discretamente, una (breve) escapada de la rutina se iba gestando.

 

Al día siguiente, jueves 15, tocaba librar. Cosas bávaras y tal. En cualquier caso, aproveché el día para seguir indagando sobre Salzburgo y los dos objetivos que había localizado la noche anterior, accesibles desde la ciudad austríaca. Por un lado el Königssee (lago del rey), un precioso lago de aguas esmeralda en Berchtesgaden, al sudeste de Alemania; por otro, el Schellenberger Eishöhle (cueva de hielo de Schellenberg), algo más al norte, en el macizo de Untersberg, que hace de frontera entre Alemania y Austria. La única cueva de hielo abierta en Alemania.

¿Una cueva de hielo? ¡Genial! Probablemente no habría ningún Kyurem dentro de ese boquete gigante, pero sin duda ha de ser todo un espectáculo una cueva así.

 

En apenas 48 horas había pasado de aislarme de gente tóxica mediante la música a descubrir una canción random de la vida que me iba a llevar a visitar algún paraíso natural. ¡Qué locura!

El viaje a Salzburgo estaba organizado. Una escapada de fin de semana, breve, pero intensa. El destino final estaba sin decidir, pero ese detalle podía esperar hasta el mismo sábado 31, día de la excursión.

Seis horas de tren a Salzburgo. De allí, el bus 840 lleva a Grödig, pueblecito de Austria donde coger un teleférico para subir al Eishöhle desde el norte, o bien a otra parada en el lado sur de la cordillera para subir a pie (2,5-3 h de subida).

¿Problema logístico de ir a ese destino? En la cueva las temperaturas rondan los 0 °C, se recomienda ponerse una rebequita porque dentro refresca. Pero ¿dónde compra uno prendas de abrigo en verano? MISSION FAILED!!!

¡Lago pues! El bus 840 lleva directo a Berchtesgaden (1 h), donde hay trasbordo a las líneas de bus que conectan con el propio Königssee: 841 (9 min) y 842 (30 min; da un rodeo). Una vez allí, se puede pasear algo por los alrededores, como ir al Malerwinkel (un punto para observar el paisaje), pero lo abrupto del terreno hace imposible acceder a pie a los dos destinos típicos del lago. Hay un servicio de ferry que lleva a ellos: St. Bartholomä (35 min), desde donde emprender camino a sitios como la Eiskapelle (capilla de hielo); o bien Salet (55 min) al final del lago, desde donde se puede llegar a pie en 15 minutos al Obersee, otro lago en el que se precipita la Röthbachfall (cascada más alta de Alemania; 470 m).


¡Montañas!

¡Vacas!

¡Cabras!

Zona de embarcaderos

Plano del Königssee

Vista desde Malerwinkel

¡Peligro de muerte mortal!

Árbol muerto

¡Muerto te quedas con esto!

Algo curioso del periplo en ferry es que en cierto punto la embarcación se para. Alguien de la tripulación se pone a tocar la trompeta y el sonido reverbera entre las montañas a ambos lados. El resultado es que parece estar tocando un dueto, si bien es la melodía y el eco de esta en el valle. Es un efecto bastante curioso. Lástima que el vídeo que grabé no captara bien el eco y no se pueda apreciar.

La zona de St. Bartholomä tiene varios destinos posibles. Bordeando el lago era habitual encontrarse con grupitos de 2-4 personas esporádicamente. Pero una vez me metí en el bosque y caminos pedregosos, pasó alrededor de una hora hasta que volví a ver humanos. Me acercaba al punto de referencia para subir a la Eiskapelle, así que era normal. Pero el silencio, solo roto por mis pisadas y los sonidos de la naturaleza, es una forma increíble de recargar las pilas y los ánimos. A veces incluso no es malo cruzarse con humanos. Un grupo de chavales que se acercó al punto de referencia empezó a tararear, sin motivo aparente, la melodía de Jurassic Park. ¡Mis dieces para él!

Tras una visita final a la capilla de la santa que da nombre al lugar, tomé el ferry de vuelta para coger el bus a Berchtesgaden y de allí a Salzburgo otra vez. La estación de autobuses de Berchtesgaden tenía un par de murales curiosos. Y aunque solo dediqué unas horas a ver Salzburgo en lo que quedó de tarde y la mañana siguiente, no me cabe duda de que es una ciudad que merece la pena visitar. ¡Casi diría que es la hermana guapa de Frankfurt!

Como nota friki y apunte final, fue de lo más curioso ver la dinámica de los jugadores de Pokémon GO. En Frankfurt todo está plagado de tanques como Blissey, Slaking, Aggron y compañía. En contraste, la variedad de pokémon en los gimnasios de Salzburgo es genial, refrescante. Hay movimiento, en tres días vi pasar gimnasios de unos equipos a otros; pero da la sensación de que la gente, en general, respeta los gimnasios hasta que los pokémon llevan suficientes horas para recibir las 50 monedas de turno. Sin luchas encarnizadas por hacerse con ellos. Eso, o solo juegan una vez al día. Sea como fuere, era bastante habitual encontrar gimnasios con varios pokémon sin evolucionar, algunos aguantando incluso más de 10 horas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.