Segundos pasos en Pokémon GO – Murkrow, ¿eres tú?


El jueves me propuse repetir la misma ruta que el primer día, pero intentando jugar de forma más eficiente. Es decir, en vez de llevar el móvil en la mano todo el trayecto, llevaba el móvil en el bolsillo. Con la vibración activada, sabes cuándo aparece un pokémon salvaje, y habiendo hecho la ruta el día anterior ya sabía dónde estaban las poképaradas. La aplicación no te avisa cuando llegas a ellas, así que para estas sí necesitas llevar el móvil en la mano si quieres localizarlas.

Siendo el mismo trayecto, volví a controlar el consumo de batería y datos para comparar. En una hora de uso, el consumo de datos se mantuvo al nivel del día anterior: 25-30 MB. Sin embargo, el consumo de batería bajó ligeramente como resultado de tener el móvil en suspensión parte del camino. Del 19% consumido el miércoles, el jueves bajó a 15%. No es una maravilla, pero ese pequeño ahorro me da para una hora y media más de juego… si estuviera enganchado, que todavía no es el caso (creo).

Pero eso fue por la tarde, al salir de trabajar. Antes de eso, durante la mañana…

¡Un jynx salvaje apareció! ¡Y un bellsprout! Todo esto al bajarme del tren en la estación de Niederrad, pero (¡oh, sorpresa!) el tranvía y el autobús decidieron llegar en ese instante a la parada porque estaba decidido a hacer el resto del trayecto a pie (7 minutos andando). Cuando es a la inversa y necesito que estén ahí porque llego tarde a trabajar o llueve, obviamente se retrasan 10 minutos. (…)

Al bajar del tranvía y llegar a las inmediaciones de la oficina veo que alguien ha usado un cebo en la poképarada para atraer pokémon. No es momento de capturar, porque hay mucho trabajo que hacer, así que directo a la tarea. Ya habría tiempo por la tarde de capturar cositas.








Al salir de trabajar tomo la ruta habitual cuando voy andando a casa, que pasa por un gimnasio (edificio de Mainova junto al río), donde alguien ha dejado un scyther custodiándolo (bien hecho). Sigo sin tener nivel para gimnasios, así que pasando.

Al cruzar el puente sobre el río y llegar al otro lado, un cuervo poco asustadizo me vigila sobre la barandilla. Al final gano yo el combate y lo intimido lo suficiente como para que huya. Quizá debí tirarle una pokéball y ver qué pasaba…

A la izquierda del puente suele reunirse gente y nunca sé porqué ni para qué. El día anterior me perdí la poképarada porque atrapé mi primer pokémon, Pikachu, sobre el puente, y en este punto aún estaba leyendo tutoriales del profesor Willow. Pero en esta ocasión descubrí que este sitio es la “playa naranja”, y que es “el lugar en el que estar”. El pedobear alemán de la imagen me intimida tanto como yo al cuervo, así que como de costumbre sigo recto sin desviarme de mi camino.

Bueno, lo de recto es un decir. Aparentemente en algún momento adquiero la habilidad de caminar sobre las aguas. ¡Ni que yo fuera Jesús! Poco después está la zona industrial, que esta vez no parece estar tan vacía. ¡Hay un magnemite acechando! ¡Tiene que ser mío!

¿Que ande? ¡¡¡Llevo andando 2 km ya!!!

No podía estar más contento con el resultado del primer huevo eclosionado. ¡Un bulbasaur! Miro su ficha y descubro que además tiene un movimiento huevo (latigazo). ¿Es un movimiento asignado a bulbasaur de forma genérica o los que nacen de huevos realmente pueden tener movimientos huevo? También me fijo en que las fichas tienen un mapa del área donde conseguiste al pokémon. Curioso, al menos.

Llegando ya al final de la zona industrial veo que el magnemite stalker sigue siguiéndome, valga la redundancia. Pero el boludo se niega a aparecer. Otra vez será. También presto atención a algunas de las poképaradas distantes de los alrededores, especialmente las de un parque al lado del desvío que tengo que coger. Solo he estado una vez en el parque y no llegué a ver el sitio de la poképarada: la puerta secreta. Suena muy interesante, desde luego. Un día habrá que explorar la zona.

Tras la zona industrial toca cruzar el otro puente, el que va sobre las vías del tren y me deja ya en la parada de tren de mi barrio. Tras activar las poképaradas toca dar una descanso al juego, porque hay que ir a la tienda a hacer la compra…

Con la compra hecha y de camino a casa me cruzo con dos hombres de treinta y tantos años, uno de ellos con el móvil. Si ves que una persona usa el móvil en la calle, piensas que puede estar o no jugando a Pokémon GO. Cuando su amigo de al lado mira con curiosidad la pantalla, lo crees un poco más. Y cuando ves que avanzan unos pasos, se paran, avanzan otro poco, se paran, giran sobre sí mismos… está claro que están a la caza y captura de pokémon. Pero ¿de cuáles? ¡Habrá que averiguarlo!

¡Jynx! ¡De eso se trataba! Obviamente, me uno a la caza y captura. ¡Faltaría más! Por la mañana no pudo ser, pero ahora tenía todo el tiempo del mundo.

Jynx y zubat pasan a formar parte de mi pokédex y retomo el camino a casa.

Ya en casa, antes de cerrar la aplicación miro alrededor. Las poképaradas muestran claramente la ruta que sigue el tren. Miro también mi progreso y el del huevo que estoy incubando y…

¡¿PERO ESTO QUÉ ES?! Me faltan solo 140 puntos de experiencia para subir a nivel 5 y poder participar en combates de gimnasio, y solo caminar 10 m para eclosionar el huevo. ARE YOU KIDDING ME!?!? Pero paso de caminar 10 metros más. Los gimnasios serán buena novedad para el tercer día… ¿no?

¡NO!

Un par de horas después recuerdo que tengo que tirar varias botellas de cristal. El contenedor de vidrio está a unos 150 m y tengo que pasar por delante del gimnasio, así que no necesito más motivación para salir. Aprovecho para meterme por una calle aleatoria y encuentro el Alte Lok, un tren antiguo expuesto en la calle, y atrapo mi primer pidgey al lado, subiendo con ello al nivel 5.

Retrocedo sobre mis pasos y al llegar al gimnasio aparece el profesor Willow para decirme que tengo que alistarme en un equipo. Articuno For The WIN!!! Casi todos los gimnasios que he visto son dominados por el equipo rojo, y en menor medida amarillo. Los azules son muy escasos, pero será un buen reto.

El líder de gimnasio tiene un hypno con 821 PC; mi pokémon más fuerte es un drowzee con 70 PC. Claramente llevo las de perder. O no. Decido combatir por hacerme una idea de cómo funcionan los gimnasios. El servidor hace cosas raras y la pelea no empieza debidamente. El juego se vuelve loco y reinicio la aplicación. ¡Mi drowzee tiene ahora 129 PC! No seré yo el que se queje del bug… Yo nunca haría eso, quejarme de un bug… Los bugs son mis amigos.😀

Obviamente, tentar a la suerte y volver a combatir resulta en una derrota apabullante. Es gracioso que el gimnasio se llame Du Bist Lieb, que viene a significar “eres un encanto”.

La segunda jornada sin duda fue interesante. Pero ya había cubierto dos de los cuatro aspectos (a mi entender) que definen la experiencia de Pokémon GO. Capturas el primer día, gimnasios el segundo… ¿Qué será lo siguiente?

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