A la caza del dragón


A diferencia de España, donde los festivos de Semana Santa son el jueves y el viernes, aquí en Alemania son el viernes y el lunes. ¡Fenomenal!
Porque como todo el mundo sabe, dos semanas de cuatro días
son más cortas que una de tres.

Aunque no le saqué todo el rendimiento posible al largo fin de semana, aproveché el domingo para hacer una excursión a un pueblecito cercano, uno de los tres más antiguos del país junto a Colonia y Trier.

Worms es una pequeña ciudad a 70 km de Frankfurt. Se tarda apenas una hora en llegar con el tren regional, que va hacia el oeste hasta Mainz (ciudad que no he visitado y con la que tengo una “deuda” pendiente), para luego hacer un trasbordo a otro regional en dirección sur, atravesando las zonas de viñedos de Rheinhessen, la región vinícola de mayor producción de Alemania. Aunque el paisaje no era demasiado espectacular, todo hay que decirlo.

La elección de Worms como destino fue un tanto aleatoria y, como siempre, el ir a la aventura es más gratificante. Aunque no esperaba disfrutar tanto del viaje. Pensaba que lo único interesante del lugar era su catedral y el Puente de los Nibelungos. Contaba con ver lo interesante en un par de horas, y poder ir a Mainz a aprovechar el resto del día, pero las cosas cambiaron de rumbo.

Worms esconde muchos secretos.

Esqueletos que te vigilan por la ventana…

o edificos… digamos, llamativos.

Justo diez minutos antes de salir para la estación consulté la Wikipedia:

“[Worms] se la conoce por ser el lugar donde transcurre gran parte del Cantar de los Nibelungos. Desde entonces data la muralla que rodea la parte antigua de la ciudad y es donde, según la leyenda, comenzó su andadura el mítico dragón de Sigfrido [Fafnir], pues es en Worms y en sus alrededores donde la mayoría de las escenas de esta epopeya tuvieron lugar. Así lo recuerdan muchos dragones situados por todo el centro de la ciudad, una fuente a Sigfrido, nombres de calles, de hoteles, etc.”

Así que dragones, ¿eh? Pues vale… En ese momento no me dijo gran cosa. Lo que no imaginaba es que acabaría haciendo turismo draconiano, recorriendo las calles en busca de dragones. Aunque suene friki, me gusto esta curiosa experiencia turística. Recorrer sin rumbo fijo las callejuelas, llenas de contrastes de colores y estilos arquitectónicos variados, y de repente encontrarte un dragón era como encontrar un botín. Y claro, me vi obligado a hacerme con todos (o al menos, encontrar todos los posibles).

“Escucha a tu corazón”
“¡Peligro, chemtrails!”

Aunque vi primero a Krekel, quien se
llevó la primera foto fue Thesauros.

No sólo de dragones vive el hombre.
También de qurupecos (o lo que sea esto).

Worms tiene muchos otros atractivos además de sus dragones. En casi cada calle se puede vislumbrar la parte alta de algún edificio antiguo y llamativo, que sirve de guía para caminar en esa dirección para verlo de cerca, mientras zigzagueas por calles y callejas. Además, con el sol y la gente disfrutando de un domingo tranquilo al aire libre, la ciudad ganaba un encanto especial.

Lo cierto es que cuando salí de la estación, lo primero que me llamó la atención fue el silencio absoluto que había. Salí por la zona oeste (dirección opuesta al centro de la ciudad y las calles comerciales). Eso, y que la mañana comenzó nublada y fresca, hizo que las calles estuvieran casi desiertas. Pero a mediodía el tiempo mejoró mucho.

Puestos a adorar a algo,
¿por qué no a Siggi Ignus Aura,
el dragón cervecero?

El museo de los Nibelungos
es otro atractivo de la ciudad,
aunque no entré a verlo.

Cuando salió el sol,
las calles y parques comenzaron
a llenarse de gente.

La catedral, visita obligada, tiene al lado un museo. De todas las catedrales que he visto hasta la fecha es quizá la que más me gusta de todas. No por ser bonita o imponente sino, quizá, por todo lo contrario. Me pareció bastante modesta y discreta para ser una catedral (tanto por fuera como por dentro), nada que ver con la de Colonia, por ejemplo.

El Puente de los Nibelungos me costó encontrarlo. Nula señalización y un sentido de la orientación bastante penoso por mi parte. Estaba en obras, y sólo se podía ver desde el puente paralelo (de 1 km de longitud) que cruza hasta el otro lado del Rin. Obviamente, un puente así hay que cruzarlo.

Fachada oeste de la catedral.
(Como el puente, también en obras.)

Dijo Dios: “¡Hágase la luz!”
Y las lámparas fueron inventadas.

El puente de los Nibelungos
se reduce a esto.

A falta de unos 200 m para llegar al final del puente vi unas escaleras que bajaban a la orilla del río. Las vistas no eran mucho más espectaculares, aunque para mí un río y una senda que vaya a su vera me sobran y me bastan para contentarme. Talavera, Frankfurt, Bilbao, Colonia, Heidelberg, Berlín… ciudades así me encantan. Y si están cerca de la naturaleza “salvaje” para perderse por ella, como Baden-Baden, incluso mejor.

Tras un pequeño paseo siguiendo el Rin volví al centro de la ciudad, recorriendo las calles principales, que aún no las había visto y fue momento de volver a casa. El arbitrario viaje se había convertido en toda una experiencia que seguro recordaré como uno de los viajes más divertidos y entretenidos durante mis andanzas por tierras germanas.



Fachada sur de la catedral

Paseo junto al Rin

Puente paralelo al de los Nibelungos

La Wasserturm

Monumento contra el nazismo

Una de las fuentes de Worms

Parte de la antigua muralla

Reloj del ayuntamiento

Un obelisco (no sé de qué)

Muchos de los característicos dragones de Worms son patrocinados por diferentes establecimientos. Thesauros está patrocinado por Sparkasse, una caja de ahorro de Alemania, mientras que otros son patrocinados por restaurantes, por ejemplo. Además de Thesauros y Siggi Ignus Aura, he aquí los otro 9 dragones que encontré:

Krekel

(Dragón anónimo)

Wodra

Westi

“Ambiente”

(Dragón anónimo)

Vobi

“La Carbonara”

(Dragón anónimo)

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2 pensamientos en “A la caza del dragón

  1. Vaya, me ha encantado Worms, las fotos són muy bonitas y los dragones molan, le da mucha personalidad al sitio, gracias por compartirlo 😀

    Por cierto, en Baleares, tenemos fiesta en Semana Santa el Jueves, Viernes y Lunes, juas, juas, juas.

  2. Pingback: StreetPass-eando por Japón | 317 Words

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